Que importante es saber valorar las diferencias... en cuanto a pensamientos, formas de vida, personalidades...
¡¡¡ES FANTÁSTICO!!!
Subo un vídeo relacionado también con todo esto, con una música llena de energía y vitalidad!!!!
Muy gráfico!!!
ELIMINEMOS TODO TIPO DE BARRERAS!!!
SER FELICES TODO LO QUE PODÁIS!!!
jueves, 10 de diciembre de 2009
JUNTOS PODEMOS LOGRARLO!!!!
Vídeo muy bonito que nos hará pensar y reflexionar... mirarnos un poquito hacia dentro y valorar lo que tenemos y a los que tenemos...
LA CANCIÓN!!!
Otra idea para trabajar las diferencias y descubrir lo valiosas que son, es a partir de la creación de: "La canción de las personas". Puede usarse como referencia o leerlo a los niños.
Es posible organizar una actividad con el objetivo de que cada uno invente una pequeña
canción a partir de cómo se ve. Que se reúnan en grupos de dos y cada uno le regale al otro cómo lo ve desde lo que le gusta del amigo. Hacer una canción del grupo nombrando a cada uno y sus
aportes a la totalidad. Usar la imaginación para rescatar lo positivo y tenerlo como la tierra fértil que les permite continuar unidos, creciendo y aprendiendo.
Es posible organizar una actividad con el objetivo de que cada uno invente una pequeña
canción a partir de cómo se ve. Que se reúnan en grupos de dos y cada uno le regale al otro cómo lo ve desde lo que le gusta del amigo. Hacer una canción del grupo nombrando a cada uno y sus
aportes a la totalidad. Usar la imaginación para rescatar lo positivo y tenerlo como la tierra fértil que les permite continuar unidos, creciendo y aprendiendo.
COMPARTIR LO POSITIVO!!!!!
El poseer determinadas características nombradas de cierta manera, no son más que
palabras que permiten la comunicación. Cuando estas palabras se vuelven en contra, se
estancan y rigidizan en la mirada hacia uno mismo y hacia el otro. Es cuando hay que
detenerse y reflexionar, realizar un ajuste en la manera de mirar.
Hacer un viaje interior en un lugar privado permite al maestr@ observar a cada niño. Respirar
profundamente y proponerse limpiar la imagen del niño con una gran exhalación. Volver a
observarlo con la mayor pureza e inocencia posible. Intentarlo nuevamente, dejando que surjan
aspectos a admirar en él.
Es posible hacer esto con los niños en la clase. Se les propone hacer una pequeña relajación,
poniendo atención a la respiración, a la entrada y salida del aire con algún color que ellos
elijan. Llenando sus pulmones lo más posible, como si fueran globos. Luego les invitamos a
verse a si mismos en su imaginación, como una foto, a descubrir cómo son físicamente. Ver
cuáles son las cosas que les gusta, en las que sienten que tienen fe para
enseñar a los demás...
Para finalizar se puede hacer una ronda y compartir como se ven y cuales son sus gustos o
pueden hacerlo a partir de un dibujo de sí mismos...
De esta manera los niños se encuentran con su propia mirada, compartiendo sus
capacidades. Se Puede pedir a cada niño que le diga algo agradable al compañero, también hacerlo el/la maestr@ con cada alumno.
El maestro como profesional y observador, dispone de información sobre las capacidades de cada niño. Puede valerse de ella para que los niños se ayuden entre sí, tanto en los aprendizajes formales como en los informales. Es muy rico, al trabajar en grupo, apoyarse en los lazos que existen en el interior del mismo. No siempre quienes creemos líderes lo son para el grupo. Es por ello que la maestra puede hacer un sondeo para averiguar cuál es el niño o niña
preferido por el grupo. Una estrategia es, luego de conversar sobre los amigos o algún tema
referido a los afectos, pedir a cada niño que escriba en un papel el nombre del compañero al
que elegiría para invitar a su casa a jugar. Se les aclara que sólo la maestra va a leer los
papeles, para que todos queden tranquilos del anonimato. La maestra recoge los papeles en
una caja y luego, con esos datos, puede averiguar la preferencia grupal.
Con esta sencilla técnica y con la observación, se puede reconocer quién es el líder del grupo.
A él se puede recurrir cuando hay dificultades, cuando el maestro necesita la
atención del grupo que está dispersa... Convocando al líder, pidiéndole que haga alguna tarea,
solicitando su cooperación, se logra llamar la atención de todo el grupo.
palabras que permiten la comunicación. Cuando estas palabras se vuelven en contra, se
estancan y rigidizan en la mirada hacia uno mismo y hacia el otro. Es cuando hay que
detenerse y reflexionar, realizar un ajuste en la manera de mirar.
Hacer un viaje interior en un lugar privado permite al maestr@ observar a cada niño. Respirar
profundamente y proponerse limpiar la imagen del niño con una gran exhalación. Volver a
observarlo con la mayor pureza e inocencia posible. Intentarlo nuevamente, dejando que surjan
aspectos a admirar en él.
Es posible hacer esto con los niños en la clase. Se les propone hacer una pequeña relajación,
poniendo atención a la respiración, a la entrada y salida del aire con algún color que ellos
elijan. Llenando sus pulmones lo más posible, como si fueran globos. Luego les invitamos a
verse a si mismos en su imaginación, como una foto, a descubrir cómo son físicamente. Ver
cuáles son las cosas que les gusta, en las que sienten que tienen fe para
enseñar a los demás...
Para finalizar se puede hacer una ronda y compartir como se ven y cuales son sus gustos o
pueden hacerlo a partir de un dibujo de sí mismos...
De esta manera los niños se encuentran con su propia mirada, compartiendo sus
capacidades. Se Puede pedir a cada niño que le diga algo agradable al compañero, también hacerlo el/la maestr@ con cada alumno.
El maestro como profesional y observador, dispone de información sobre las capacidades de cada niño. Puede valerse de ella para que los niños se ayuden entre sí, tanto en los aprendizajes formales como en los informales. Es muy rico, al trabajar en grupo, apoyarse en los lazos que existen en el interior del mismo. No siempre quienes creemos líderes lo son para el grupo. Es por ello que la maestra puede hacer un sondeo para averiguar cuál es el niño o niña
preferido por el grupo. Una estrategia es, luego de conversar sobre los amigos o algún tema
referido a los afectos, pedir a cada niño que escriba en un papel el nombre del compañero al
que elegiría para invitar a su casa a jugar. Se les aclara que sólo la maestra va a leer los
papeles, para que todos queden tranquilos del anonimato. La maestra recoge los papeles en
una caja y luego, con esos datos, puede averiguar la preferencia grupal.
Con esta sencilla técnica y con la observación, se puede reconocer quién es el líder del grupo.
A él se puede recurrir cuando hay dificultades, cuando el maestro necesita la
atención del grupo que está dispersa... Convocando al líder, pidiéndole que haga alguna tarea,
solicitando su cooperación, se logra llamar la atención de todo el grupo.
EN LA CLASE!!!
En la clase y a lo largo del año, todo esto se expresa de diversas formas. A veces a través de
peleas o discusiones, de la competencia, de las comparaciones, del retraimiento, de la
participación activa o no en los aprendizajes... El adulto debe estar atento para observar las
conductas que los niños tienen y cuál es su significado. Para esto es necesario tener en cuenta
al niño en su totalidad, junto a su historia familiar y escolar y a su manera de andar por la vida.
De esta forma podrá usar el potencial de cada uno al servicio del grupo y de sí mismo.
El/La maestr@ ya tiene un conocimiento más cercano de cada niño. Conoce sus
habilidades y sus dificultades, su humor, su forma de relacionarse con los compañeros. Así,
aquel que tenga facilidad para las matemáticas podrá ayudar a los niños que no la tengan,
quien tenga mas habilidad para la plástica o los deportes, ayudará en esto a los demás. Cada
uno puede hacer su aporte, por más pequeño que parezca y es importante el compartirlo con el
grupo. De esta manera se favorece la aceptación del don de cada uno y se lo fortalece en su
autoestima.
En esta cultura se aprende fácilmente a valorar lo negativo, lo que falta. Ver la parte del vaso
vacía dejando de lado la llena. Se aprende a poner nombres a las diferencias que, en vez de
acercar y enriquecerse a partir de ellas, separan. De esta manera existe el mal
alumno, el buen alumno;el rápido, el lento...
Comienza a empobrecerse al ser humano al no valorarse lo que cada uno es, con lo agradable
y lo no tan agradable.
Es a partir de ese momento que cada uno aprende a valorar lo positivo y a esconder lo
sombrío. Se vive esperando cambiar, llegar a una determinada meta. No se valora lo que se
tiene y se desconoce el potencial, aquello que todavía está por ser descubierto. El asunto es
que somos lo que somos y es a partir de esta verdad que podemos hacer las transformaciones.
Primero hay que aceptarse como cada uno es, valorar la totalidad y amarse sobre todas las cosas.
Por la importancia que para el niño tiene la opinión de los adultos referentes, es importante
que el maestro revise el concepto que posee de cada niño, cómo le resuena dentro.
Liberando los prejuicios y clasificaciones que tenga, podrá ver al niño como un ser humano digno de ser amado y aceptado tal como es. Al encasillar a un niño en un determinado concepto no se hace más que detenerlo. Generalmente se ve una pequeña parte de él: aquella que está queriendo mostrar y con la cual da una pista de cómo se está conduciendo por el mundo. Pero él es eso que muestra y mucho más. Esa pequeña parte que muestra, cambia con el transcurso del
tiempo.
El docente puede estar atento para descubrirlo.
peleas o discusiones, de la competencia, de las comparaciones, del retraimiento, de la
participación activa o no en los aprendizajes... El adulto debe estar atento para observar las
conductas que los niños tienen y cuál es su significado. Para esto es necesario tener en cuenta
al niño en su totalidad, junto a su historia familiar y escolar y a su manera de andar por la vida.
De esta forma podrá usar el potencial de cada uno al servicio del grupo y de sí mismo.
El/La maestr@ ya tiene un conocimiento más cercano de cada niño. Conoce sus
habilidades y sus dificultades, su humor, su forma de relacionarse con los compañeros. Así,
aquel que tenga facilidad para las matemáticas podrá ayudar a los niños que no la tengan,
quien tenga mas habilidad para la plástica o los deportes, ayudará en esto a los demás. Cada
uno puede hacer su aporte, por más pequeño que parezca y es importante el compartirlo con el
grupo. De esta manera se favorece la aceptación del don de cada uno y se lo fortalece en su
autoestima.
En esta cultura se aprende fácilmente a valorar lo negativo, lo que falta. Ver la parte del vaso
vacía dejando de lado la llena. Se aprende a poner nombres a las diferencias que, en vez de
acercar y enriquecerse a partir de ellas, separan. De esta manera existe el mal
alumno, el buen alumno;el rápido, el lento...
Comienza a empobrecerse al ser humano al no valorarse lo que cada uno es, con lo agradable
y lo no tan agradable.
Es a partir de ese momento que cada uno aprende a valorar lo positivo y a esconder lo
sombrío. Se vive esperando cambiar, llegar a una determinada meta. No se valora lo que se
tiene y se desconoce el potencial, aquello que todavía está por ser descubierto. El asunto es
que somos lo que somos y es a partir de esta verdad que podemos hacer las transformaciones.
Primero hay que aceptarse como cada uno es, valorar la totalidad y amarse sobre todas las cosas.
Por la importancia que para el niño tiene la opinión de los adultos referentes, es importante
que el maestro revise el concepto que posee de cada niño, cómo le resuena dentro.
Liberando los prejuicios y clasificaciones que tenga, podrá ver al niño como un ser humano digno de ser amado y aceptado tal como es. Al encasillar a un niño en un determinado concepto no se hace más que detenerlo. Generalmente se ve una pequeña parte de él: aquella que está queriendo mostrar y con la cual da una pista de cómo se está conduciendo por el mundo. Pero él es eso que muestra y mucho más. Esa pequeña parte que muestra, cambia con el transcurso del
tiempo.
El docente puede estar atento para descubrirlo.
VALORAR LAS DIFERENCIAS!!!
A esta altura del año el grupo de alummnos ha pasado por distintos momentos de encuentros y
desencuentros. Los niños y sus maestr@s han formado un grupo en el cual se ponen de manifiesto las semejanzas y las diferencias. Algunos son altos, otros bajos, algunos gorditos, otros
delgados...unos tienen más facilidad para los números y otros para las letras...algunos son más
alegres y otros más reservados. Dentro del grupo de clase hay de todo, como en botica. La
cosa es aprender a ver las diferencias y las semejanzas, lo que une al otro y lo que separa
porque allí está la riqueza. Lo que ayuda a crecer, a madurar y desarrollarse junto a los
compañeros.
Se acostumbra a ver lo parecido, a ponerse un uniforme o túnica para que lo distinto no
se note, a creer que se quiere a los hijos o alumnos por igual... y esto no es así. El
AMOR no está en juego ya que no hay manera de medirlo. Cada uno de los seres humanos
tiene un don, una cualidad que le hace diferente y especial ante el resto. También tiene puntos débiles que intenta ocultar o disimular. Las diferencias permiten crecer y
aprender con los otros, enriquecen... muestran las propias fronteras y limitaciones y las de los
demás.
Ser distinto no es sinónimo de malo....
desencuentros. Los niños y sus maestr@s han formado un grupo en el cual se ponen de manifiesto las semejanzas y las diferencias. Algunos son altos, otros bajos, algunos gorditos, otros
delgados...unos tienen más facilidad para los números y otros para las letras...algunos son más
alegres y otros más reservados. Dentro del grupo de clase hay de todo, como en botica. La
cosa es aprender a ver las diferencias y las semejanzas, lo que une al otro y lo que separa
porque allí está la riqueza. Lo que ayuda a crecer, a madurar y desarrollarse junto a los
compañeros.
Se acostumbra a ver lo parecido, a ponerse un uniforme o túnica para que lo distinto no
se note, a creer que se quiere a los hijos o alumnos por igual... y esto no es así. El
AMOR no está en juego ya que no hay manera de medirlo. Cada uno de los seres humanos
tiene un don, una cualidad que le hace diferente y especial ante el resto. También tiene puntos débiles que intenta ocultar o disimular. Las diferencias permiten crecer y
aprender con los otros, enriquecen... muestran las propias fronteras y limitaciones y las de los
demás.
Ser distinto no es sinónimo de malo....
martes, 1 de diciembre de 2009
CAPERUCITA ROJA
Había una vez una niña muy bonita. Su madre le había hecho una capa roja y la muchachita la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja.
Un día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a su abuela que vivía al otro lado del bosque, recoméndandole que no se entretuviese por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre andaba acechando por allí el lobo.
Caperucita Roja recogió la cesta con los pasteles y se puso en camino. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la Abuelita, pero no le daba miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas...
De repente vio al lobo, que era enorme, delante de ella.
-¿A dónde vas niña? . Le preguntó el lobo con su voz ronca.
-A casa de mi abuelita. Le dijo Caperucita.
-No está lejos. Pensó el lobo para sí, dándose media vuelta.
Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo cogiendo flores:
-El lobo se ha ido . Pensó. No tengo nada que temer. La abuela se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de los pasteles.
Mientras tanto, el lobo se fue a casa de la Abuelita, llamó suavemente a la puerta y la anciana le abrió pensando que era Caperucita. Un cazador que pasaba por allí había observado la llegada del lobo.
El lobo devoró a la Abuelita y se puso el gorro rosa de la desdichada Abuelita, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Roja llegó enseguida, toda contenta.
La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.
-Abuelita, abuelita ¡Qué ojos más grandes tienes!.
-Son para verte mejor. Dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.
-Abuelita, abuelita, ¡Qué orejas más grandes tienes!.
-Son para oírte mejor. Siguió diciendo el lobo.
-Abuelita, abuelita, ¡Qué dientes más grandes tienes!.
-Son para ...¡comerte mejooooooooor!. Y diciendo esto, el lobo malvado se abalanzó sobre la niñita y la devoró, lo mismo que había hecho con la abuelita.
Mientras tanto , el cazador se había quedado preocupado y creyendo adivinar las malas intenciones del lobo, decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita.
Pidió ayuda a un segador y los dos juntos llegaron al lugar. Vieron la puerta de la casa abierta y al lobo tumbado en la cama, dormido de tan harto que estaba.
El cazador sacó su cuchillo y rajó el vientre del lobo. La abuelita y Caperucita estaban allí , ¡vivas!.
Para castigar al lobo malo, el cazador le llenó el vientre de piedras y luego lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó de su pesado sueño, sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como las piedras pesaban mucho, cayó en el estanque de cabeza y se ahogó.
En cuanto a Caperucita y su abuela , no sufrieron más que un gran susto, pero Caperucita Roja había aprendido la lección. Prometió a su Abuelita no hablar con ningún desconocido que se encontrara en el camino. De ahora en adelante, seguiría las juiciosas recomendaciones de su Abuelita y de su Mamá.
Un día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a su abuela que vivía al otro lado del bosque, recoméndandole que no se entretuviese por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre andaba acechando por allí el lobo.
Caperucita Roja recogió la cesta con los pasteles y se puso en camino. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la Abuelita, pero no le daba miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas...
De repente vio al lobo, que era enorme, delante de ella.
-¿A dónde vas niña? . Le preguntó el lobo con su voz ronca.
-A casa de mi abuelita. Le dijo Caperucita.
-No está lejos. Pensó el lobo para sí, dándose media vuelta.
Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo cogiendo flores:
-El lobo se ha ido . Pensó. No tengo nada que temer. La abuela se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de los pasteles.
Mientras tanto, el lobo se fue a casa de la Abuelita, llamó suavemente a la puerta y la anciana le abrió pensando que era Caperucita. Un cazador que pasaba por allí había observado la llegada del lobo.
El lobo devoró a la Abuelita y se puso el gorro rosa de la desdichada Abuelita, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Roja llegó enseguida, toda contenta.
La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.
-Abuelita, abuelita ¡Qué ojos más grandes tienes!.
-Son para verte mejor. Dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.
-Abuelita, abuelita, ¡Qué orejas más grandes tienes!.
-Son para oírte mejor. Siguió diciendo el lobo.
-Abuelita, abuelita, ¡Qué dientes más grandes tienes!.
-Son para ...¡comerte mejooooooooor!. Y diciendo esto, el lobo malvado se abalanzó sobre la niñita y la devoró, lo mismo que había hecho con la abuelita.
Mientras tanto , el cazador se había quedado preocupado y creyendo adivinar las malas intenciones del lobo, decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita.
Pidió ayuda a un segador y los dos juntos llegaron al lugar. Vieron la puerta de la casa abierta y al lobo tumbado en la cama, dormido de tan harto que estaba.
El cazador sacó su cuchillo y rajó el vientre del lobo. La abuelita y Caperucita estaban allí , ¡vivas!.
Para castigar al lobo malo, el cazador le llenó el vientre de piedras y luego lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó de su pesado sueño, sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como las piedras pesaban mucho, cayó en el estanque de cabeza y se ahogó.
En cuanto a Caperucita y su abuela , no sufrieron más que un gran susto, pero Caperucita Roja había aprendido la lección. Prometió a su Abuelita no hablar con ningún desconocido que se encontrara en el camino. De ahora en adelante, seguiría las juiciosas recomendaciones de su Abuelita y de su Mamá.
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